Autora: Christel Nicolle Hurtado Von Quednow

En esta nueva transformación digital que empezó a desarrollarse de forma más frecuente y sofisticada con el inicio de la pandemia de la COVID-19; el año 2020 trajo consigo términos novedosos como criptoactivos y metaverso entre los más leídos y escuchados y que forman parte ya de nuestro vocabulario, y de esa transformación digital que enfrentan las entidades privadas y organismos públicos, los que se convierten en toda una serie de retos para un nuevo cumplimiento normativo.

Siempre el uso y aplicación de las tecnologías de la información (TIC) vienen acompañados de amenazas y riesgos no solo cibernéticos, sino también legales. Definitivamente, las realidades virtuales van a transformar la economía global, las organizaciones, la forma en cómo se intercambian bienes y servicios y a los profesionales de compliance.

Considerando los conceptos anteriores y teniendo en cuenta que el COMPLIANCE tiene como fin identificar y clasificar los riesgos operativos y legales; así como, establecer mecanismos internos de prevención, gestión, control y reacción frente a los mismos, la realidad es que los criptoactivos y el metaverso, actualmente no cuenta con una regulación internacional, siendo esto un reto para los gobiernos, entidades individuales y jurídicas en riesgos de ciberseguridad y una ventana de oportunidades para el crimen organizado.

Hoy en día; ya hay compañías que están operando en el metaverso como las que prestan servicio de E-COMMERCE, ENTRETENIMIENTO, MODA, MINERÍA, TECNOLOGÍA, TURISMO, E-LEARNING entre otras que están pasando automáticamente de lo físico a lo digital y que generan ingresos, transacciones comerciales, relaciones, etc., lo que obliga a los oficiales de cumplimiento a generar nuevas formas de trabajo con el fin de prevenir, gestionar y controlar posibles actos delictivos virtuales e inmersivos, toda vez que la delincuencia digital se encuentra en su última evolución. Kenny McKenzie, director de cumplimiento legislativo en BAE Systems Detica, explica que “La actividad criminal organizada se ha pasado de ser un aspecto emergente de la delincuencia para convertirse en una característica central del paisaje de la delincuencia digital” e indica que las actividades delictivas se basan actualmente en el mundo de internet.

Un ejemplo de cómo fusionar los criptoactivos y el metaverso sería que, el metaverso se presenta como
el escaparate del nuevo mercadovirtual que consiste en aplicaciones descentralizadas con blockchain que serán apoyadas por los criptoactivos y datos propiedad de los usuarios; siendo el primer criptoactivo el avatar que crearemos como representación de nosotros mismos en ese mundo digital, también se va a necesitar de una wallet o billetera digital para poder comprar bienes y/o servicios no solo digitales sino físicos, siendo los tokens los que den esta serie de beneficios en el metaverso que se elija.

Es importante tener en cuenta que el crimen organizado buscará los medios para obtener información personal y bancaria de las personas que creen sus perfiles para ingresar al metaverso
y adquieran criptoactivos mediante estafas o fraudes, por lo que una vez los ciberdelincuentes muevan esa información obtenida a través del sistema monetario, podrán lavado el dinero. Esta será una forma de muchas tipologías de lavado de dinero, por la transformación digital, si esta no es regulada.

Para hacerle frente al problema de los ciberdelincuentes o delincuencia digital, hay que alejarse de los modelos tradicionales de prevención, gestión y control, explica el profesor John Grieve explica “La investigación encontró evidencia de muchos casos donde ha habido un verdadero éxito en el cierre de las operaciones criminales digitales.

Con el crecimiento de la economía digital, inevitablemente, se producirá un aumento de la delincuencia organizada digital, sin embargo, esto no tiene por qué ser visto como un problema insuperable.” Por lo que compliance juega un papel importante en normar protocolos de seguridad que aseguren la transparencia y garanticen la legitimidad de las operaciones financieras; así como, el resguardo de información confidencial de los usuarios, con el fin de prevenir el lavado de activos y el fraude fiscal.

Aun cuando el metaverso, se encuentra en su etapa de desarrollo, mismo que no se encuentra regulado internacionalmente; este ya genera grandes flujos de dinero, especialmente en el mundo de los videojuegos, lo que se convierte en un entorno tecnológico atractivo para los lavadores de dinero, ya que políticas como Know Your Client (conoce a tu cliente) y Travel Rule (Regla de Viaje), que son importantes para el Follow the Money (seguimiento del dinero) no han sido normadas y reguladas aún para este tipo de vida virtual, lo que permite que prácticas delictivas como el ransomware o estafas mediante phishing sustraigan información personal y bancaria, para luego ser utilizadas por los ciberdelincuentes en los distintos metaversos que presten servicios o vendan bienes, los cuales se podrán adquirir con criptomonedas, siendo esto una tipología para cubrir la procedencia de los recursos financieros obtenidos de actividades ilícitas como el narcotráfico, trata de personas, contrabando entre otros delitos.

Cabe indicar que, en materia de blanqueo de capitales mediante el uso de criptomonedas, se estableció un aumento de un 30% en el 2021.

Definitivamente los criptoactivos y el metaverso, cambiarán nuestras vidas inevitablemente, los retos para el mundo de COMPLIANCE se centrarán en prevenir riesgos como información engañosa, estafas y fraudes, una ventaja será el uso de la trazabilidad que se registra por medio del Blockchain.

Fuente: Vive Compliance Magazine

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