La sostenibilidad está impulsando el activismo corporativo. Cada vez, más empresas líderes no se ponen de perfil y tienen en cuenta a sus plantillas, la sociedad y otros actores para tener un impacto social positivo en un planeta más próspero ¿Tienes dudas sobre ello? Aquí te dejamos algunas de sus argumentos principales.

La sostenibilidad bien entendida está suponiendo una revolución corporativa en algunos casos. De hecho, saliendo de nuestras fronteras, en la Declaración del World Economic Forum del 2020, los líderes sociales y empresariales de todo el mundo se unieron para consensuar lo consiguiente:

El propósito de las empresas es colaborar con todos sus stakeholders en la creación de valor compartido y sostenido. Al crearlo, las empresas no cumplen únicamente con sus accionistas, sino con todos sus stakeholders: empleados, clientes, proveedores, comunidades locales y la sociedad en general”.

Mientras el tsunami de normativas sobre sostenibilidad sedespliega con todas sus fuerzas, la orientación empresarial que únicamente se enfoca al beneficio económico va pasando de moda. Actualmente, las empresas están teniendo en cuenta la oportunidad de negocio que ofrece la sostenibilidad empresarial y los Objetivos de Desarrollo Sostenible en todas sus áreas, incluidas las de buen gobierno.  

1. ¿Qué es el activismo corporativo?

El activismo corporativo es aquel movimiento por el que las empresas se posicionan como agentes de cambio positivo sobre cuestiones clave que atañen a toda la sociedad y sus grupos de interés. Para el Pacto Mundial de la ONU España tiene que estar apoyado en un propósito bien definido que descansa en valores y principios. Además, tiene en cuenta a las personas trabajadoras y otros grupos de interés en la toma de decisiones para crear acciones que generen impactos positivos en la sociedad, el medioambiente y la economía.

Muchas veces el activismo empresarial se confunde con el activismo de marca, pero son terminologías diferentes. El activismo de marca queda superado por el activismo corporativo porque este último no prioriza las cuestiones de reputación y supera el relato público, para introducir cambios en el core del negocio con el fin de llevar a la práctica impactos positivos sobre los entornos alineados con problemáticas o urgencias. Algunos ejemplos: cómo las empresas afectan a los derechos de la infanciael cambio climáticola salud en la sociedad  y la igualdad de género.

Además de los valores, el paso del compromiso a la acción y la transformación del negocio, el activismo corporativo tiene una cuarta característica:  toda la plantilla se convierte en cómplice para que las organizaciones sean agentes del cambio para un futuro más próspero.

2. Del liderazgo de alta dirección a empresas líderes

Desde el punto de la sostenibilidad, la actuación de las personas integrantes de la plantilla y el activismo corporativo están íntimamente ligados. El liderazgo empresarial en sostenibilidad puede motivarse desde diversos niveles. Por un lado, el liderazgo de la alta dirección, que tiene el poder de movilizar a la comunidad empresarial y orientar el negocio a favor de la sostenibilidadY por otro, ese liderazgo colectivo que viene ejercido por las personas integrantes de la organización en cada una de sus decisiones y en cómo desempeñan su trabajo.

De esta manera, al servicio del activismo corporativo se aprovechan las capacidades y potencial de las personas que integran la cadena de valor para implementar la sostenibilidad en todas las áreas, actividades y procesos de la empresa. Un movimiento recogido en nuestra publicación sobre liderazgo colectivo en la que podemos constatar que la capacidad transformadora de las empresas y sus plantillas es inmensa.

Por estos motivos, para lograr este liderazgo colectivo, es crucial situar a los Diez Principios del Pacto Mundial y los ODS dentro de la visión, misión y la acción de la compañía. Una cultura corporativa sostenible con estos marcos facilitará que empleados y empleadas se sientan identificadas y cuenten con un propósito altamente motivador: contribuir a hacer negocios de manera diferente, creando valor económico, social y medioambiental.

3. El activismo corporativo será de todas las áreas o no será

Dentro de sus competencias y ámbitos, todas las personas que forman parte de la organización pueden protagonizar pequeñas y grandes transformaciones para alcanzar la Agenda 2030.

Desde la atención al cliente donde se garantiza respeto a los derechos y transparencia; desde adquisiciones y compras aplicando criterios de sostenibilidad; hasta haciendo procesos de selección no discriminatorios, por citar algunos ejemplos. Cada liderazgo individual suma y se logran producir cambios más significativos como resultado del liderazgo colectivo.

Para integrar en la organización este potencial positivo, se requieren diferentes acciones tales como: su inclusión de códigos y políticas de la compañía, la potenciación de las habilidades del liderazgo, el desarrollo de canales de comunicación efectivos, el impulso de formaciones transversales o la retribución por desempeño en materia de sostenibilidad.

Sin embargo, esta faceta del activismo corporativo a favor la sostenibilidad aún no predomina en todas las áreas empresariales y es imposible activarla si no se aplican esfuerzos en la formación interna sobre desarrollo sostenible.

Según nuestra publicación ODS Año 5. El liderazgo colectivo en la Agenda 2030: una década para la acciónel conocimiento sobre ODS es desigual entre departamentos. Por un lado, encontramos áreas con bajos resultados como innovación, compras y cumplimiento normativo. Por otro, sostenibilidad, marketing y dirección y consejo de administración destacan por sus altos resultados.

Un panorama que va mejorando. Desde el momento en que se realizó este estudio hasta los últimos datos extraídos de la Consulta Empresarial sobre la Agenda 2030, las cifras de empresas que han realizado formaciones a la plantillas sobre ODS se han elevado hasta alrededor de un 30%.

4. Activar las alianzas por la acción colectiva

No podemos pensar el activismo corporativo sin alianzas y relaciones con diferentes grupos de interés. Una acción colectiva que sirva de catalizador para otros grupos, de acuerdo con el ODS 17: Alianzas para lograr los objetivos. La colaboración entre sectores, gobiernos, ONGs, instituciones académicas y las comunidades sientan la base positiva para multiplicar los resultados.

Desde la iniciativa líder en sostenibilidad empresarial, sabemos que las alianzas son vitales para activar el interruptor de un futuro más próspero. Motivo por el cual os dejamos aquí algunas alianzas y ejemplos de acciones colectivas:

Además, la acción colectiva empresarial entre diferentes grupos fomenta entornos empresariales éticos, transparentes y menos corruptos.

Fuente: Pacto Mundial Red Española

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